¿Por qué mi hijo/a no sabe manejar sus temores?

A pesar de que la ansiedad es un mecanismo de defensa del ser humano ante situaciones desconocidas o nuevas para él, cuando la respuesta a éstas es desproporcionada” y por tiempo prolongado se puede hablar de un Trastorno de ansiedad.

Dicho trastorno es muy común, pero desafortunadamente recibe otros nombres o simplemente no es tratado. Está demostrado que si en la edad pediátrica se brinda un manejo adecuado éste puede disminuir su persistencia en la edad adulta… ¿pero cómo detectar que se trata de un trastorno y no de un simple “temor a algo”?, ¿quién es la persona indicada para el manejo de la ansiedad?, ¿qué hice mal?, ¿por qué mi hijo/a lo presenta y el resto de sus compañeros/as no?.

Quizá son éstos algunos de los cuestionamientos que surgen como padre de familia, al momento de identificar que la respuesta de mi pequeño/a ante una situación nueva le afecta en su vida diaria e incluso él o ella presenta malestares físicos.

Hay que estar alerta cuando un niño/a o adolescente muestre síntomas sugestivos de ansiedad, y lo más importante no hay que minimizar su molestia o peor aún atribuirlo a otros padecimientos, ya que lo que le sucede es debido a…

  1. Un desorden en la bioquímica de su cerebro y
  2. A factores hereditarios desencadenados por el estrés del ambiente.

Con lo anterior no sería objetivo afirmar que sí el niño/a presenta ansiedad ante situaciones fáciles de sobrellevar por otras personas, esto se deba a una “crianza inadecuada” por parte de los responsables del menor, SIEMPRE HAY QUE RECORDAR que tanto en éste como en otros padecimientos confluyen factores:

  • BIOLÓGICOS,
  • PSICOLÓGICOS y
  • SOCIALES… así que no hay “culpables”.

Sí sospecha que su hijo/a presenta ansiedad, como padre de familia debe saber que no existe ninguna prueba de laboratorio o estudio de gabinete que haga el diagnóstico de dicho trastorno; SÓLO un adecuado interrogatorio -que hable de la historia clínica del niño/a o adolescente- es el mejor instrumento clínico para derivarlo con el especialista e iniciar un manejo oportuno con …

  • Terapia Cognitivo Conductual (TCC) e
  • Intervención farmacológica

No hay que alarmarse cuando escuche la palabra FÁRMACO, ya que radicará en los padres la decisión de acudir con profesionales de la salud y optar por el manejo que deseen para su hijo/a, una vez que conozcan los beneficios que ofrecen la terapia psicológica y farmacológica de forma conjunta.

Lo importante es que sus niños/as o adolescentes durante su crianza se sientan acompañados y queridos por sus padres, pues como lo afirma Frederick Douglas; “es más fácil construir niños fuertes que reparar adultos rotos “

Fer2

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